Resucitación cardiopulmonar (CPR)

El paro cardíaco

Un paro cardíaco ocurre cuando el corazón deja de latir. Sin los latidos no hay presión en la circulación y entonces no llega sangre al cerebro y otros órganos vitales. Es esencial que se apoye la circulación mediante soporte vital básico (BLS) y reanimación cardiopulmonar (RCP o "masaje cardíaco") entre intentos de reiniciar el corazón (con un desfibrilador). Sin una RCP efectiva, el cerebro morirá o se dañará gravemente en 5-10 minutos.

BLS es el proceso de apoyo de la vía respiratoria y de asistencia a la respiración y a la circulación sin usar ningún equipamiento que no sea un escudo facial protector. Los desfibriladores externos automatizados están ahora ampliamente disponibles en lugares públicos y son dispositivos fáciles de usar diseñados para gente sin experiencia previa para proporcionar un shock eléctrico al corazón en un intento para hacerlo arrancar.

Los paros cardíacos son acontecimientos muy raros en los deportistas. Pero la muerte de un adulto joven practicando un deporte es muy emotiva y de alto perfil para los medios. Estadísticas recientes sugieren una incidencia de hasta 1 en 43.000. Es mucho más probable que sufra un paro cardíaco una persona del público o de la conducción del equipo que un jugador lo haga.

De todas maneras, cualquier caída no presenciada o lejos de la pelota debe ser considerada como un potencial paro cardíaco. Se producirá poco daño al iniciar la RCP por error, ya que el jugador pronto se despertará o se moverá para hacerle saber que no le gusta lo que está haciendo y los desfibriladores automáticos son extremadamente precisos para saber si es necesaria una descarga eléctrica. Si se produce una demora significativa en comenzar la reanimación puede haber daño cerebral o muerte en pocos minutos.

Si bien los paros cardíacos son de rara ocurrencia en deportistas, a veces ocurren