Factores neuromusculares del desarrollo de la potencia

Al igual que el desarrollo de la fuerza, la capacidad de una jugadora para producir potencia está influida por varios factores neuromusculares. Entre los principales contribuyentes se encuentran la activación de unidades motoras, la frecuencia de disparo y la sincronización de unidades motoras. Además, los factores relacionados con el entorno muscular y las propiedades de los tendones y tejidos elásticos también desempeñan un papel importante en la maximización de la producción de potencia.

Activación de Unidades Motorizadas

La capacidad de una deportista para producir potencia depende en gran medida de la activación de unidades motoras de umbral alto, que controlan las fibras musculares de contracción rápida. El entrenamiento específico basado en la potencia puede conducir a adaptaciones como el aumento de la activación de unidades motoras de umbral alto y la reducción de los umbrales de activación (Cormie, McGuigan y Newton, 2011).

Frecuencia de disparo

Con un aumento en la frecuencia de disparo, se incrementa la Tasa global de Desarrollo de Fuerza (RFD), lo que permite que se genere más fuerza rápidamente. El entrenamiento de potencia puede mejorar las frecuencias de disparo de las unidades motoras, especialmente al inicio de los movimientos balísticos, lo que conduce a una mejora en la producción máxima de fuerza y la RFD (Cormie, McGuigan y Newton, 2011).  

Sincronización de unidades motoras 

La sincronización de unidades motoras, que es la capacidad de activar múltiples unidades motoras simultáneamente y de manera coordinada, desempeña un papel clave en la producción de potencia. La mejora de la sincronización de las unidades motoras conduce a mejoras en la eficiencia y magnitud de la producción de fuerzas.

Factores del entorno muscular

La capacidad de las deportistas para producir fuerza rápidamente puede verse afectada por factores agudos como la fatiga muscular, la temperatura y las fluctuaciones hormonales (Cormie, McGuigan y Newton, 2011). Esto pone de manifiesto para los preparadores físicos de jugadoras la importancia de garantizar que haya un seguimiento adecuado de las estrategias de entrenamiento y recuperación para reducir la fatiga, al tiempo de tener una buena comprensión del ciclo menstrual y los cambios hormonales que pueden afectar al rendimiento.

Tendones y componentes y elásticos

La rigidez del tendón se refiere a la capacidad del tendón de resistir el estiramiento, siendo los tendones más rígidos capaces de transmitir la fuerza de forma más eficiente y rápida, lo que conduce a una mayor RFD. Realizar entrenamiento basado en la potencia, que se centra en el ciclo de estiramiento-acortamiento (SSC) que implica el preestiramiento de un músculo mediante un movimiento excéntrico antes de la contracción concéntrica, puede conducir a un aumento en la producción de potencia, conduciendo a un mayor rendimiento durante las acciones como saltar y efectuar sprints (Cormie, McGuigan y Newton, 2011).