El ciclo menstrual: lo que los entrenadores deben saber

Antecedentes

En las últimas décadas, se ha registrado un aumento notable en la participación femenina en todos los niveles del deporte y el ejercicio, impulsado por el creciente interés, inversión y visibilidad en el Deporte Femenino (McNulty y otros, 2024). A pesar de esto, las mujeres siguen estando infrarrepresentadas en la investigación de las ciencias del deporte y el ejercicio (Cowley y otros, 2021). En consecuencia, la investigación centrada en el rendimiento, entrenamiento y recuperación específica para deportistas femeninas sigue siendo limitada, y gran parte del conocimiento y la orientación actuales en estas áreas sigue viniendo de estudios sobre deportistas masculinos (Emmonds y otros, 2019). Aplicar la investigación basada en hombres directamente a deportistas femeninas pasa por alto importantes diferencias por sexo en anatomía, fisiología y hormonas (Ansdell y otros, 2022) y no tiene en cuenta la variación individual entre mujeres. Un factor clave para los preparadores físicos que trabajan en el Rugby Femenino es la posible influencia de las hormonas ováricas, especialmente sus fluctuaciones a lo largo del ciclo menstrual, en el rendimiento del ejercicio, la adaptación al entrenamiento y la recuperación.

El ciclo menstrual

El ciclo menstrual se refiere a las fluctuaciones recurrentes en las hormonas ováricas y a los cambios estructurales en el revestimiento endometrial que ocurren aproximadamente cada mes en mujeres en edad reproductiva, desde la menarca hasta la menopausia, con la función biológica principal de facilitar la reproducción (Davis & Hackney, 2017). La duración del ciclo menstrual se refiere al número de días desde el primer día de sangrado en el ciclo actual hasta el día antes del inicio del sangrado en el ciclo siguiente. Aunque un ciclo menstrual medio suele citarse como de 28 días, la duración del ciclo menstrual típico puede oscilar entre 21 y 35 días (Davis & Hackney, 2017). El ciclo menstrual está regulado por las hormonas liberadas por el hipotálamo (hormona liberadora de gonadotropina, GnRH), la glándula pituitaria (hormona luteinizante [LH] y hormona folículo estimulante [FSH]) y los ovarios (estrógeno y progesterona; Davis & Hackney, 2017). Los cambios en estas concentraciones hormonales a lo largo del ciclo menstrual se utilizan a menudo para diferenciar entre las fases del ciclo menstrual. Específicamente, la investigación sugiere un modelo de cuatro fases que refleja variaciones clave en las concentraciones de estrógenos y progesterona (Elliott-Sale y otros, 2021): 

  1. Fase uno (fase folicular temprana), indicada por el inicio del sangrado (comúnmente conocido como la regla) hasta aproximadamente el día cinco del ciclo, categorizada por las concentraciones más bajas de estrógenos y progesterona
  2. Fase dos (fase folicular tardía), que ocurre hasta aproximadamente 14 a 16 horas antes de la ovulación, se clasifica por el pico de estrógenos y bajas concentraciones de progesterona
  3. Fase tres (fase ovulatoria), indicada por una prueba de predicción de ovulación urinaria positiva y que dura aproximadamente entre 24 y 36 horas, categorizada por concentración media de estrógenos y bajas concentraciones de progesterona
  4. Fase cuatro (fase lútea media), que ocurre aproximadamente siete días después de la ovulación, se clasifica por niveles altos de estrógenos y concentraciones más altas de progesterona.

Este marco de cuatro fases ayuda a investigadores y entrenadores a examinar cómo los patrones hormonales ováricos pueden afectar al rendimiento del ejercicio, la adaptación al entrenamiento y la recuperación después del ejercicio. Sin embargo, es importante señalar que otros momentos fuera de estas cuatro fases, como la fase lútea tardía (premenstrual), también son importantes para las deportistas y quienes trabajan con ellas, como los preparadores físicos y los entrenadores (Bruinvels y otros, 2022).