Resumen
En resumen, la evidencia actual sobre cómo las hormonas ováricas afectan al rendimiento del ejercicio, el entrenamiento y la recuperación a lo largo del ciclo menstrual es inconsistente y, en su mayoría, de baja calidad metodológica. Esto significa que las recomendaciones generales basadas en las fases del ciclo menstrual son prematuras. En su lugar, se anima a las deportistas y preparadores físicos a adoptar un enfoque individualizado y basado en datos, reconociendo tanto las influencias hormonales como las no hormonales, como los efectos percibidos, los síntomas relacionados con el ciclo, los factores de estilo de vida y las más amplias experiencias sociales.
De manera crucial, se requiere más investigación específica para mujeres con mayor rigor metodológico para profundizar nuestra comprensión y permitir estrategias individualizadas basadas en las evidencias que puedan apoyar mejor la salud y el rendimiento de las deportistas. Hasta entonces, el ciclo menstrual debe considerarse uno de los muchos factores que pueden influir en el rendimiento, el entrenamiento y la recuperación, guiando la experiencia individual en las decisiones prácticas. Cuando se aplica con cuidado, un enfoque personalizado es una estrategia sensata para optimizar el rendimiento, el entrenamiento y la recuperación en todas las jugadoras, independientemente de su perfil hormonal.