Resumen

Las lesiones presentan una posibilidad desafortunada pero inherente en el deporte, con diversos desafíos consecuentes para las interesadas. Los datos sugieren que un equipo femenino promedio de rugby de elite puede perder una jugadora por lesión cada total de uno a seis partidos disputados, con una pérdida de entre 1 y 64 días por lesión por partido. La extremidad inferior es la zona corporal más lesionada informada, y en particular la rodilla, el tobillo y la parte posterior del muslo son zonas comunes de lesión. Además, las regiones de extremidades superiores y la cabeza/cuello también son lugares de lesión destacados. Las lesiones articulares, así como las conmociones cerebrales, lesiones musculares/tendinosas y óseas, están entre los tipos de lesiones más comunes. La situación de tackle y las lesiones que ocurren más tarde durante los partidos también son conclusiones que pueden ser útiles para planificar las necesidades de entrenamiento o preparación física de las jugadoras. Aunque el riesgo de lesiones durante los entrenamientos es muy inferior al riesgo de lesiones durante los partidos, la relativa frecuencia con la que se notifican lesiones durante las actividades de entrenamiento con contacto debería llevar a los preparadores físicos y entrenadores a plantearse cómo equilibrar la necesidad de desarrollar las habilidades de contacto de las jugadoras sin exponerlas a un riesgo excesivo de lesión.