Introducción a la Deficiencia Relativa de Energía en el Deporte (RED-s)
El Comité Olímpico Internacional (COI) introdujo por primera vez el concepto de Deficiencia Relativa de Energía en el Deporte (RED) en 2014, detallando los resultados adversos en salud y rendimiento experimentados tanto en deportistas masculinos como femeninos cuando están expuestos a baja disponibilidad energética (LEA) (Mountjoy y otros, 2014), también conocido como el desequilibrio entre la ingesta energética de un deportista y su gasto energético total, lo que resulta en una energía insuficiente disponible para cubrir las necesidades diarias del cuerpo. Cuando el cuerpo de un deportista no dispone de suficiente suministro energético para cumplir con su funcionamiento diario, esto puede afectar a la salud y el bienestar a largo plazo (Mountjoy y otros, 2018).
Los entornos atléticos de alto rendimiento suelen estar impulsados tanto por presiones internas como externas para lograr un rendimiento óptimo, lo que en algunos casos puede conducir, intencionada o involuntariamente, a una alteración en la ingesta energética a través de la dieta (EI) y el gasto energético del ejercicio (EEE), y si no se gestiona adecuadamente, puede dejar al deportista en un estado de LEA. Cabe destacar que la fórmula para la disponibilidad de energía que identifica la cantidad de energía que el cuerpo puede aportar a funciones asociadas a la salud, el bienestar y el rendimiento está bien establecida en la ciencia del deporte como (Loucks AB, 2013):
EA (disponibilidad de energía) = Ingesta de energía (kcal) – gasto energético en ejercicio (kcal) / masa libre de grasa (kg/día)
Si la baja disponibilidad energética (LEA) no se gestiona, esto puede provocar resultados adversos en la salud y el rendimiento, incluyendo (aunque no son exclusivos de estos): disminuciones en el metabolismo energético, impacto en la función reproductiva, impacto negativo tanto en la salud musculoesquelética como ósea y en el funcionamiento general del sistema inmunitario (ver figura 1). Posteriormente, la LEA puede provocar un deterioro del bienestar de la deportista, un mayor riesgo de lesiones y, en última instancia, un deterioro de la salud y el rendimiento deportivo de la deportista (ver figura 2).
Como resultado, se desarrollaron los modelos conceptuales de la RED para concientizar tanto a la deportista como al personal de apoyo a la deportista (incluidos entrenadores, especialistas en ciencias del deporte y comunidades de medicina deportiva) sobre este síndrome. Además, se crearon el Modelo de Salud RED (Figura 1) y el Modelo de Rendimiento RED (Figura 2) para destacar la variedad de sistemas corporales afectados por la RED y, posteriormente, el posible impacto adverso en el rendimiento (Mountjoy y otros, 2023). Teniendo esto en cuenta, los resultados señalados en las figuras 1 y 2 pueden producirse en diferentes periodos y severidades, según la deportista en cuestión (Burke y otros, 2023).