Revisión e Intervención Nutricional
Una vez diagnosticado, un nutricionista o dietista deportivo cualificado debe revisar a la deportista con el objetivo de maximizar la disponibilidad total de energía y garantizar la adecuación nutricional. Sus consideraciones incluirán:
- Aumentar la ingesta calórica para satisfacer la demanda de los días de entrenamiento/descanso y recuperar el déficit energético, es decir, ¿El plan de alimentación se ajusta al plan de entrenamiento?
- Garantizar suficientes carbohidratos para apoyar el entrenamiento y la recuperación (3-12g/kg de peso corporal diario, dependiendo del deporte, intensidad del ejercicio, duración del ejercicio y demandas diarias adicionales) (Burke y otros, 2011).
- Fomentar una ingesta suficiente de proteínas para cubrir las necesidades de recuperación, la reparación y el mantenimiento muscular (1,2-2,4g/kg de peso corporal diario), procurando 20-30g en cada comida y merienda (ISSN, 2017).
- Revisar el contenido de grasa de la dieta, fomentando una variedad de grasas saludables a través de frutos secos, mantequillas de frutos secos, aguacate y pescado graso (BDA, 2025).
- Considerar el perfil nutricional y las posibles deficiencias, con referencia específica al calcio, vitamina D, hierro, omega-3, vitaminas del grupo B y zinc, por nombrar solo algunos (Mountjoy y otros, 2023).
Para ayudar con la evaluación e intervención dietética, un dietista o nutricionista deportivo puede utilizar herramientas de apoyo como registros de alimentos, cálculos de disponibilidad energética y pruebas metabólicas en reposo para ayudar a informar los planes de manejo.
Será fundamental que una deportista planifique su semana de entrenamiento en consecuencia, definiendo claramente sus franjas horarias de ingesta y reposición de energía para garantizar que se ingiera la energía óptima necesaria para satisfacer las exigencias de sus sesiones y la recuperación posterior. La alimentación y la ingesta nutricional de las deportistas deben ajustarse tanto a su horario de entrenamiento como a su intensidad, dedicando tiempo antes de la semana de entrenamiento para planificar sus comidas y meriendas adecuadas. Recuerde que la constancia es clave, evitar largos periodos de ayuno y tratar de comer cada 3-4 horas mínimo. Además, para las deportistas que se están recuperando de la RED, se recomienda utilizar sus días de recuperación, es decir, los días sin entrenamiento durante la semana, para minimizar el gasto energético en ejercicio, es decir, minimizar el tiempo en pie y maximizar su ingesta nutricional y energética, para recuperarse de los días anteriores de entrenamiento y prepararse con antelación para el resto de la semana de entrenamiento.