Educación sobre la salud mamaria
La primera y posiblemente más crítica responsabilidad de los preparadores físicos, entrenadores y el personal de apoyo para abordar el dolor y las lesiones mamarias en su equipo es simplemente la educación, para todo el personal y luego, con su ayuda, para las deportistas. Actualmente, una alta proporción de preparadores físicos, entrenadores y personal de apoyo (que en su mayoría son hombres) desconocen las preocupaciones de la salud mamaria en el deporte y/o no saben cómo abordar el tema con sus deportistas (Brooke R Brisbine y otros, 2020; K Bibby, Kenny, y otros, 2025). Esto contribuye a crear una cultura de vergüenza y a que las deportistas no informen estos casos, lo que a su vez desvía la atención, el debate y la financiación de las preocupaciones legítimas sobre la salud mamaria y sus posibles soluciones.
Una encuesta reciente reveló que el 64% de las jugadoras de rugby desconocían las lesiones por contacto en el pecho, el dolor de pecho o sus posibles complicaciones futuras; de manera similar, solo el 25% de las jugadoras comunican al personal sus problemas de salud mamaria (Bibby, Kenny, y otros, 2025). Por ello, es esencial normalizar la conversación entre el personal y las deportistas bajo su órbita proporcionando educación sobre el dolor y las lesiones mamarias, un espacio seguro para debatir estos temas sin miedo a juicios o repercusiones (es decir, "ser sustituida"), una vía oficial de comunicación e información sobre estrategias basadas en la evidencia para minimizar el impacto del dolor y las lesiones mamarias en el rendimiento deportivo.
En concreto, las jugadoras deberían recibir educación sobre mastalgia, dolor mamario inducido por el ejercicio y la posibilidad de lesiones mamarias durante el entrenamiento o la competición. Esta educación debería incluir las formas en que estas preocupaciones sobre la salud mamaria pueden afectar al rendimiento, los factores de riesgo específicos, las estrategias potenciales para minimizar el dolor y las lesiones y, lo más importante, la importancia de informar estos casos. Datos recientes de encuestas sugieren además que las deportistas tienen una fuerte preferencia por recibir esta educación de parte del personal femenino (Bibby, Kenny, y otros, 2025); en entornos deportivos donde no hay personal femenino, se anima al personal de apoyo a facilitar la formación inicial a cargo de una profesional médica femenina y luego proporcionar apoyo continuo del personal masculino disponible. Lo más importante es que los clubes y equipos deben fomentar un ambiente de respeto y legitimidad en torno a las preocupaciones sobre la salud mamaria para que las deportistas se sientan empoderadas para informar y buscar soluciones cuando sea necesario.