Dolor en los senos

Se ha observado que las mujeres experimentan dos tipos distintos de dolor mamario durante el deporte y el ejercicio: mastalgia cíclica y dolor mamario inducido por el ejercicio. La mastalgia cíclica, o dolor en los pechos relacionado con el ciclo menstrual, afecta hasta al 70% de las mujeres (Ader y otros, 2001; Mansel y otros, 2009; Goyal, 2011; Brisbine y otros, 2025) y representa el síntoma más frecuente relacionado con los senos para el cual las mujeres procuran asesoramiento médico (Eren y otros, 2016). Este dolor se caracteriza típicamente como una pesadez o molestia difusa que se irradia desde el cuadrante superior externo del pecho hacia las axilas (Goyal, 2011), y aunque la etiología precisa de la mastalgia cíclica sigue siendo poco comprendida, teorías creíbles sugieren que podría deberse a niveles anormalmente elevados de estradiol y/o niveles deprimidos de progesterona (Gong, 2006; Tejwani y otros, 2011; Kataria y otros, 2014; Eren y otros, 2016; Hafiz, Barnes y Kirwan, 2018; Brisbine y otros, 2025). 

Un estudio reciente investigó específicamente este patrón en jugadoras de Rugby League de contacto, donde niveles más altos de estradiol y progesterona se asociaron con una menor probabilidad de experimentar mastalgia y los niveles elevados de progesterona se relacionaron además con una reducción en la gravedad de la mastalgia (Brisbine y otros, 2025). De hecho, la evidencia actual sugiere que entre el 32 y el 60 % de las deportistas en todos los deportes y niveles de competición experimentan mastalgia cíclica lo suficientemente grave como para afectar negativamente su rendimiento deportivo (Brown y otros, 2014; Burbage y Cameron, 2017; Brooke R. Brisbine y otros, 2020b; Wakefield-Scurr y otros, 2024), lo que la convierte en una consideración necesaria para el preparador físico, entrenadores y el personal de apoyo. 

A diferencia de la mastalgia cíclica, también se sabe que las deportistas experimentan Dolor Mamario Inducido por el Ejercicio (EIBD), que es el resultado directo del movimiento mamario durante la actividad (Brooke R. Brisbine y otros, 2020b). La cantidad total de movimiento mamario que experimenta una mujer es un factor de: 

  • La magnitud del movimiento de los pechos, es decir el desplazamiento de los pechos respecto al torso, que depende de la masa mamaria y el movimiento general del cuerpo.
  • La frecuencia de los rebotes del pecho, es decir el número total de rebotes, que está relacionado con la intensidad y la duración de la actividad (Brooke R. Brisbine y otros, 2020b; McGhee y Steele, 2020; Galbreath y Goswami, 2025):

En consecuencia, los factores de riesgo más significativos para el EIBD incluyen el tamaño del pecho (aumento del movimiento del pecho), la edad (disminución del soporte intrínseco), el mal soporte externo del pecho y la participación en actividades físicas de alta intensidad y/o larga duración. Tanto la mayor incidencia como la mayor severidad del EIBD se han informado durante la acción de correr y de saltar (Brooke R. Brisbine y otros, 2020b), cuantificándose el movimiento mamario sin apoyo hasta 12 cm al correr (Scurr, White y Hedger, 2009) y 17,8 cm al saltar (Bridgman y otros, 2010). 

Casi la mitad de todas las deportistas hasta el nivel de elite informan EIBD y aproximadamente un tercio considera que puede ser lo suficientemente grave como para afectar negativamente su rendimiento (Brooke R. Brisbine y otros, 2020b). Dada la naturaleza dinámica de los deportes de contacto, que incluyen en gran parte correr y saltar, se cree que estas deportistas están especialmente expuestas al EIBD. Encuestas recientes confirman que la incidencia del dolor mamario entre las jugadoras de rugby oscilaba entre el 51 y el 61%, a pesar de que muchas deportistas no tienen una estrategia para reducir el dolor (Bibby, Comyns y otros, 2025; Wakefield-Scurr y otros, 2025). Esto vuelve a subrayar la relevancia clínica del dolor mamario inducido por el ejercicio en un entorno deportivo de contacto y el papel vital del cuerpo técnico en la educación y la elaboración de estrategias para sus deportistas; las recomendaciones basadas en evidencias para el manejo del dolor mamario se presentarán en secciones posteriores.