Implicaciones para los Preparadores físicos

Dada la complejidad y variabilidad en cómo el ciclo menstrual puede influir en el rendimiento, el entrenamiento y la recuperación, las deportistas y profesionales deberían priorizar enfoques individualizados en vez de lineamientos generales basados en las fases. Un primer paso clave es determinar el perfil hormonal ovárico de una deportista. Elliott-Sale y otros (2024) han desarrollado una herramienta (herramienta de clasificación OHP) que combina un proceso de examen (paso uno) con verificación hormonal objetiva (paso dos) para clasificar los perfiles hormonales. La herramienta también ofrece orientación sobre los mejores métodos de seguimiento para cada perfil. Una vez confirmado el perfil hormonal ovárico, se puede implementar un seguimiento regular y en tiempo real del ciclo menstrual, cuando sea relevante. 

Idealmente, esto debería capturar la duración del ciclo, la duración del periodo, el flujo sanguíneo, el tipo de síntomas, la frecuencia y la gravedad, así como cambios subjetivos y objetivos en el rendimiento, el entrenamiento y la recuperación, idealmente durante un mínimo de tres meses. Estos datos pueden ayudar a identificar patrones significativos, permitiendo a los profesionales identificar posibles ventanas de oportunidad para mejorar el rendimiento y estrategias de manejo de síntomas, minimizando al mismo tiempo cualquier impacto negativo. Sin embargo, debe reconocerse que no todas las deportistas tendrán acceso al apoyo financiero, técnico y tecnológico que este proceso requiere. 

Los esfuerzos recientes para comprender las barreras y los facilitadores del seguimiento de síntomas del ciclo menstrual de bajo costo han puesto de manifiesto que se debe tener precaución con la forma en que se recopilan y utilizan los datos en los procesos de toma de decisiones dentro de las organizaciones deportivas (Crawford y otros 2025). Aunque el seguimiento del ciclo menstrual puede tener un impacto positivo en los resultados a largo plazo para las deportistas, los preparadores físicos y profesionales deben ser conscientes de los posibles daños que estos datos podrían causar si se usan de forma inapropiada (Howe, 2024). Igualmente importante es fomentar un entorno de apoyo donde la fisiología femenina, incluido el ciclo menstrual, sea reconocida y considerada abiertamente en la práctica. Esto requiere educación continua y comunicación abierta entre deportistas, preparadores físicos y profesionales.

Consejos para el entrenamiento:

  • Fomentar el seguimiento del ciclo menstrual siempre que sea posible, pero asegurarse de que el uso de datos sea ético, privado y dirigido por la deportista.
  • Fomentar un entorno en el que la salud menstrual (y otros temas específicos de la mujer, como la anticoncepción hormonal, la salud mamaria, etc.) se discutan abiertamente y sin estigmas.
  • Centrarse en patrones individuales, no en modelos de fases generalizados, al tomar decisiones de rendimiento, entrenamiento o recuperación.
  • Mantenerse informado sobre las investigaciones emergentes específicas para mujeres y actualizar las prácticas de entrenamiento en el rugby femenino en consecuencia.